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¡Y qué salten chispas!

Cuando somos pequeños todo lo preguntamos, no nos callamos… no nos quedamos sin saber nada. ¿Sabíais que un niño es capaz de formular 400 preguntas en un día? No se a vosotros… pero a mi, cuánto menos, me impacta. Me parece una pasada esa capacidad de empaparse y convertirse en esponja cada mañana … ¿Y en qué momento lo perdemos? ¿En qué momento dejamos de empaparnos y llenarnos aprendiendo? Pararos a pensar un segundo… ¿Cuántas preguntas habéis hecho hoy? ¿Y cuántas os habéis hecho en vuestro interior? Si el número entre una y otra es muy diferente, es para mírarlo… ¿no? En fin, ahí lo dejo. La curiosidad lleva a saber más.

Y no se si será la ingenuidad infantil o que, pero cada día me conciencio más de lo mucho que tenemos que aprender de los niños… Como decía en la última entrada, cuando se trata de ellos… nos dan una lección detrás de otra. Recuerdo que siendo una enana me compinchaba con mi amigo del alma, también un pequeñajo, para que, por ejemplo, él se quedase en mi casa a dormir y nos uniamos para conseguirlo, fuese como fuese. Nuestra mayor estrategia era suplicar diciendo “Te lo supli”, le deciamos eso a nuestros padres con cara de angelitos y les hacía tanta gracia que oye, funcionaba… Sería esa ternura, que si hacía falta nos poníamos de rodillas, pero nos bastaba con hacer las cosas sinceras, con nuestra verdad.. y todo salía, desde el amor. Y de amor voy a hablar hoy (Que raro, ¿no?) Ese amigo del alma podía dormir contigo en tu cuarto, incluso en tu cama… y no pasaba nada, y nadie decía nada por esa ventaja de ser pequeños y era una amistad más real que muchas más de las que puedas tener con 20 ó 30 años. Al igual que esa forma de luchar por lo que se quería, aunque fueran tonterías… era mucho más intensa que la fuerza y energía que empleas cuando eres “mayor”, con cosas que si que son de verdadera importancia.

Pensarlo… y es que en el amor pasa más de lo mismo. Ese “novio” o “novia” que todos hemos tenido en la infancia, con el que te dabas la mano y un par de besitos de vez en cuando… que no daba problemas, ni complicaciones. Que simplemente era bonito y simple. SIMPLE porque es la época en la que todo era fácil, me diréis… la infancia. Y si, no os falta razón pero ¿Por qué? Pues porque por  lo mismo que un día dejamos de hacer preguntas al mundo, otro día (no sé exactamente cual) decidimos empezar a complicarnos la existencia, y eso ya no frena, una vez que lo hemos decidido, empezamos a hacer todo difícil y ya no hay quien nos pare… La vida de los adultos, esa que los niños nunca entenderán, pero ..¡ojo! Que somos nosotros los que les tenemos que enseñar.

Los niños son los reyes del amor.

y tienen la capacidad de hacer todo lo que quieren realidad, el poder de la imaginación. Jugando pueden ser indios y vaqueros, polícias y ladrones, madres y padres, pueden subir a la luna y enfrentarse a la misión de su vida en una tarde…Lo creen=existe.

¿No os pasa a veces que soñáis algo tan tan tan real, que cuando os levántais no sabéis si ha pasado de verdad? A mi hermana Sonia le pasó el otro día, y a mi me pasa a menudo. Y supuestamente ya por eso, te debes levantar con el mal pie al darte cuenta que ese sueño tan bonito que has tenido, no está en tu realidad al despertar. En vez de agradecer haber vivido una noche maravillosa en tu imaginación, te frustas por no tener esos acontecimientos. ERROR. Si lo quieres en tu vida, búscalo. Consíguelo…y si ese sueño no es posible en el momento en el que estás, busca algo que te haga sentir de forma parecida,nada se sueña por casualidad.

SI LO PUEDES CREER, LO PUEDES CREAR

 Porque, que a creer y a crear solo les separe una letra tampoco es casualidad, no se si os lo he dicho ya.

Cada sueño tiene un significado aunque a veces lo desconozcamos, y si sabes interpretarlo, los sueños te dicen a gritos lo que tu corazón quiere y lo que le sobra, lo que le hace falta y lo que ya no necesita. Merece la pena escuchar, ¿no?

LOS ADULTOS EN EL AMOR

Veámos una vez más como los pequeños nos dan mil vueltas.

Un niño te abraza y se te ilumina la cara, a ver si conseguimos recuperar esa capacidad de aportar.

 

Mi madre siempre cuenta las mismas anécdotas y me hace mucha gracia una que habré escuhado más de mil veces… Ahí va, por y para vosotros:

Dice que cuando ella era joven después de estar una noche con un chico, a la mañana siguiente era la agonía de estar pegada al teléfono fijo (no existían los moviles) absolutamente todo el día esperando a que sonase y fuese ¡¡¡¡ÉL!!!! y que después de horas mirando ese aparatito con cable enrollado y teclas bien grandes, por fin… ¡SONABA! Lo coguía y… ¡tachán! Era su madre, oseasé, mi abuela. Momento en el que ella, lógicamente, quería tirar el teléfono por los aires y se desesperaba completamente mientras, el tío, siempre según ella, estaba tranquilamente con sus amigos pasándoselo de puta madre o incluso fardando de su noche anterior sin pensar ni un segundo en acordarse de ella y de la llamada que ELLA esperaba. Es lo que cuenta siempre cuando en una conversación se habla de “Como son los tíos” o “Como son las tías” Yo no voy a entrar en eso, comparto esta anécdota para que veáis como supuestamente somos…llenamos el amor de estrategias y  de egocentrismo, SIN QUERER(¿cuántas veces habéis leido la palabra “ella” en esta historia? ¿y “él”? Todo lo que contenga “ego” no suele traer nada bueno… porque el amor, entre otras cosas, es Des-ap-ego)

Si te has vuelto loca o has salido encantada de una noche preciosa con un chico que te atrae, te gusta o es el amor de tu vida, DILO. Y así te ahorras un día entero en frente de un teléfono haciendo suposiciones absurdas que no llevan más que a complicar cada instante. y hablo en femenino por dos razones: 1. porque soy mujer y 2. porque ese es el consejo con el que se podría responder a mi madre, ¿estáis de acuerdo? Volvemos una vez más a eso de decir lo que se siente, y en este caso intento mostrar la de cosas que te puedes ahorrar. Como imagino que más de uno se puede estar sintiendo identificado con las batallitas de mi madre, os digo… ahora existirán los móviles y la cosa no está tan difícil pero siempre te puedes ahorrar una rallada de cabeza o que se yo, una pérdida de tiempo sin ir más lejos. Porque siempre vas a ganar en vez de perder diciendo tu verdad.

Otro tema es el de ceder, que esto se puede aplicar al amor de pareja y a cualquiera, a la vida entera…¡El amor no es una guerra! Favorece a la persona que tienes en frente. Si alguien le gusta que le abraces, abrázale. Si a alguien le gusta que le saludes, salúdale. y si alguien le gusta que le acaricies, acaríciale. ¿Qué cuesta? No seamos rebeldes.

Cuando, incoscientemente, percibes el amor como algo por lo que hay que estar en lucha constante… Quieres tenerlo todo controlado, ¡todo! y hay que saber aceptar que no todo se puede controlar, que hay cosas que no dependen de ti y que hay que dejarse llevar, un día una persona que quiero mucho me dijo:

“También hay que dejarse sorprender y “descolocar” por la vida. A veces queremos controlar tanto que boicoteamos nuestra propia felicidad” 

Me quedé pensando un rato largo y me dí cuenta de lo importante que es vivir en una sorpresa y estar abierto a lo que tu historia te quiera dar. El querer controlarlo todo en una relación va totalmente de la mano de la dependencia.

Y como siempre digo,creo que el problema de la sociedad, en cuanto a relaciones se refiere, está en el grado de dependencia tan grande que hay.

El amor es ciego, si, y igual que cuando estás enamorado todo lo ves bonito y perfecto, también todo te afecta más… porque pides más de la persona que quieres, no te conformas. Si alguien no te contesta a un mensaje, no le das importancia pero como pase con LA persona, como cambia el cuento, ¿verdad?. Y así con todo. De ejemplos pequeños a grandes…

Cuando quieres a alguien, le exiges más.

Pero cuidado con “exigir”, con “obligar”, son imposiciones.

Es mejor “querer” o “desear”, más que mejor, es la única manera de que las relaciones duraderas funcionen y salgan. Las relaciones y todo.. porque todo puede salir si realmente lo deseas. Es lo que te activa, lo que te acciona. No hay nada que de más fuerza que querer algo, de corazón.

Cuando tú te enamoras, si es de verdad, lo único que quieres es hacer feliz a la otra persona. La gente continuamente quiere enamorarse para que le cuiden, para que le mimen, para que le quieran, para que le enamoren cada día, para que le eleven a cielo, para sentir mariposas en el estomágo… Pero el amor NO es eso, el amor es querer: cuidar, mimar, querer, elevar al cielo y hacer sentir mariposas a esa persona por encima de todo y que esa persona quiera lo mismo contigo, porque es ahí cuando saltan chispas y se produce la magia, El amor es sobrenatural, por eso tan poca gente lo entiende de verdad.

Y también puede no pasar, de hecho.. Lo increíble es cuando pasa porque cuando hablo de ese tipo de amor, hablo de estar ENAMORADO y ese termino se usa muy a la ligera, igual que los “Te quiero”, son palabras que no se deberían decir sin sentirlas pero para eso hay que saber lo que es sentirlas realmente. También puede que te enamores de alguien que no se ha enamorado de ti o que alguien se enamore de ti sin que ni siquiera te atraiga… pero si se utilizase con más frecuencia la sinceridad, la dulzura, la sensibilidad y la verdad…todo sería más fácil y hasta el peor deseamor acabaría en un abrazo y un cariño interminable. Vas a tener mil historias en tu vida y a veces, no estarás enamorado como tal pero de ti depende llevar cada una de las historias de tu historia desde el corazón o no. Porque cuando te pase, sabrás diferenciar lo que es un amigo o amiga especial o simplemente una atracción sexual (que tampoco está mal siempre y cuando se sepa llevar, desde la dulzura y no desde el “follarporfollar”) de lo que es enamorarse de verdad.

Son percepciones que le debo a mi experiencia, a Jorge Uribe y a tantos otros que me han enseñado a entender así el amor y cada relación.

Para los que lo entendáis como yo, ¿Quereis hacerme el favor de ayudarme a cambiar el significado del concepto que hay hoy?

Que no se tengan que suplicar ratos,

que los momentos de dos se regalen,

que la ilusión sea la base,

que los sentimientos no se guarden,

que el miedo se escape,

que los besos no falten,

que las emociones no se escondan,

que las chispas salten,

que la magia no se acabe.

Jamás.

Como diría mi amiga Car, el amor no dura 3 años. Eso es mentira. El amor hay que cuidarlo cada día, si no lo haces no te quejes cuando llegue el final. Tú eliges, eternidad.

Después de todo y de nada… os planteo una última cosa: ¿Autocontrol o impulsividad? mi respuesta es que la virtud está en el término medio.

¿Y la vuestra? Ahí os lo dejo.

Chemistry.

I.


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